Jabón de glicerina extraída del biodiesel

Dentro del marco organizativo de la Feria Artesanal Ecológica de la Sierra Norte de Madrid, desde su organización,  nos llega la propuesta de realizar, además del taller de jabones habitual destinado a niños, jabones artesanalmente a partir de la glicerina extraída del proceso de elaboración del biodiesel.

Dada nuestra formación ecológica y continua intensión para trabajar y utilizar la triple R "reducir, reciclar y recuperar" fue muy sencillo aceptar la propuesta. Se nos presentaba la oportunidad de continuar el proceso de reciclado de un producto natural, en este caso el aceite vegetal, que ya fue utilizado, luego se lo convirtió en biodiesel y el excedente lo utilizaríamos para elaborar jabones.

A pesar de no haber trabajado nunca con esta glicerina, nuestra experiencia en la elaboración de jabones jugaba a nuestro favor, por conocer el comportamiento de la mayoría de los productos utilizados.

De donde se extrae la glicerina?

En la fabricación de biodiesel existe un subproducto que es la glicerina. La transesterificación es el proceso mediante el cual se divide  el aceite vegetal en ésteres (biodiesel) y glicerina. Esta una vez filtrada para eliminar los restos de partículas o impurezas se puede utilizar como un desengrasante industrial, como fertilizante, abono o para la fabricación de pastillas de jabón, jabón líquido o en polvo.

Por su alto poder desengrasante se puede utilizar de diferentes formas en el uso diario o la limpieza del hogar, dependiendo de la formulación elegida durante el proceso de elaboración.

Como en los jabones artesanales el proceso de elaboración es similar como así también los componentes utilizados, como lo son la glicerina, agua y lejía. Aquí nos encontramos que la relación entre los ingredientes afectará directamente las propiedades del jabón resultante con mayor o menor espuma, más o menos desengrasante, por ejemplo, cuanta mayor sea la proporción de agua en la formulación el jabón obtenido hará menos espuma, y a mayor proporción de lejía mayor será su poder desengrasante, pero será más dañino sobre nuestra piel, por ello se deberá elegir una proporción equilibrada a la hora de hacer la fórmula en relación con el uso que queremos hacer de él.

Procedimiento para la elaboración del jabón

Calentamos la glicerina para que su estado se vuelva más líquido y así poder filtrarla con mayor facilidad. Como filtro podemos utilizar una prenda vieja de algodón o el filtro utilizado para el aceite vegetal en los restaurantes.

Una vez filtrada la glicerina para eliminar el resto de impurezas que quedar en el proceso de elaboración del biodiesel, se calienta a 65º C para eliminar el exceso de metanol, en el caso que se haya utilizado etanol la glicerina la debemos calentar a 80º C.

Ahora debemos preparar la lejía que depende del jabón que queremos elaborar, en términos generales que nos ha funcionado bien es un litro de glicerina, 200 de agua y 57 gr de sosa para la preparación de la lejía.

En un envase de vidrio colocaremos el agua a temperatura ambiente y sobre esta volcamos la sosa, nunca al revés. Cuidado, no respirar los gases producidos. Revolvemos, dejamos que se disuelva completamente y que se estabilice a temperatura ambiente antes de volcarlo en la glicerina. Volcamos la lejía sobre la glicerina, revolviendo lenta y continuamente, manteniendo la temperatura unos minutos y luego continuar moviendo la traza de forma lenta fuera de la fuente de calor. Este es el momento de agregar si quisiéramos nuestro colorante natural y/o la esencia que deseamos. En nuestro caso utilizamos el color natural producto de la glicerina utilizada y le agregamos esencia de jabón de Marsella.

Una vez que se la traza sea homogénea la volcamos sobre los moldes al que  previamente le hemos untado algún desmoldante (por ej. aceite).

Debemos tener en cuenta que durante el último proceso de remover la traza, en la superficie puede que aparezcan burbujas, en ese caso debemos moderar la velocidad de movimiento, a mayor velocidad haremos reaccionar la traza y haremos aparecer más burbujas.

Una vez la traza en el molde es conveniente abrigarlo bien y dejar en un lugar templado y sin corrientes de aire para que completen el proceso de saponificación.

A las 48 horas podemos desmoldar nuestro jabón y cortarlo en las piezas del tamaño elegido. El color en este momento puede variar del producto final, ya que su contenido de agua es todavía alto y por ello se encuentra con una consistencia blanda.

Una vez cortado debemos almacenarlo en un lugar fresco y seco, hasta que se complete su curado, que va entre 20 a 30 días para este tipo de jabón, siempre es aconsejable dejarlo más tiempo, para estabilizar el PH de la pieza.

Siempre digo: “el jabón es como el vino, cuanto más tiempo tiene mejor está”.